La decisión de aplicar hormona de crecimiento no debe tomarse a la ligera. Comprender los límites de edad, los criterios médicos y los posibles efectos secundarios ayudará a los padres a sentirse seguros y bien informados para cuidar la salud y desarrollo de sus hijos.
¿Hasta qué edad se puede usar la hormona de crecimiento?
La pregunta más común en consulta es justamente hasta qué edad se puede inyectar hormonas de crecimiento. La respuesta depende del tipo de problema de crecimiento y del momento en que se detecte. Generalmente, el tratamiento se puede aplicar hasta que las placas de crecimiento de los huesos (llamadas epífisis) se cierran. Esto suele ocurrir entre los 14 y 16 años en las niñas y entre los 16 y 18 años en los niños. Sin embargo, cada caso es único.
El endocrinólogo pediatra determina la edad biológica y la madurez ósea mediante radiografías de la mano y muñeca. Si las placas de crecimiento aún están abiertas, es posible continuar o iniciar el tratamiento. Si ya están cerradas, la hormona de crecimiento no tendrá efecto en la estatura. Por eso, es clave detectar el déficit de hormona de crecimiento lo más temprano posible, idealmente antes de los 10 años.

¿Todo depende de la talla de mi hijo/a?
No necesariamente. Aunque la talla baja puede ser un signo de alarma, no todos los niños con estatura baja necesitan inyecciones de hormona de crecimiento. En muchos casos, la causa puede ser genética (padres bajos) o simplemente un retraso constitucional del crecimiento, que se corrige con el tiempo.
El diagnóstico correcto requiere una evaluación completa: historia clínica, mediciones periódicas de crecimiento, análisis hormonales y estudios de imagen. Es importante entender que el tratamiento con hormona de crecimiento se recomienda solo cuando hay una deficiencia comprobada de la hormona o ciertas condiciones médicas específicas, como el síndrome de Turner o la insuficiencia renal crónica.
Si observas que tu hijo no presenta un desarrollo de crecimiento eficiente, es momento de realizar una valoración especializada.
Cómo se administra la hormona de crecimiento
La hormona de crecimiento se administra por medio de inyecciones subcutáneas diarias, generalmente en la noche, ya que es el momento en que el cuerpo produce de manera natural esta hormona. Existen dispositivos automáticos que facilitan la aplicación y reducen el dolor, especialmente en niños pequeños.
A continuación, te muestro una tabla comparativa que resume las formas más comunes de administración y sus ventajas:
| Método de administración | Frecuencia | Ventajas | Recomendado para |
| Jeringa tradicional | Diaria | Económica, fácil de conseguir | Adolescentes y padres experimentados |
| Pluma o “pen” automático | Diaria | Precisión en dosis, menos dolor | Niños pequeños o temerosos |
| Dispositivo electrónico | Diaria o semanal | Registro digital de dosis | Familias con seguimiento médico riguroso |
El tratamiento suele ser prolongado, de varios años, y requiere controles médicos cada 3 a 6 meses para ajustar la dosis, monitorear el crecimiento y descartar efectos secundarios.
Efectos secundarios
Como cualquier tratamiento médico, la hormona de crecimiento puede tener efectos secundarios, aunque la mayoría son leves y transitorios. Entre los más comunes se encuentran el dolor en las articulaciones, hinchazón leve de manos o pies y molestias en el lugar de la inyección.
En casos menos frecuentes, puede presentarse un aumento de la presión intracraneal o alteraciones en la glucosa. Por eso, el tratamiento debe estar siempre bajo la supervisión de un endocrinólogo pediatra. Cuando se respeta la dosis indicada y se realiza un seguimiento adecuado, los beneficios superan ampliamente los riesgos.

Beneficios del tratamiento con hormona de crecimiento
Los beneficios de la hormona de crecimiento son amplios y no se limitan únicamente al aumento de la estatura. Los niños tratados correctamente muestran una mejor composición corporal, mayor fuerza muscular, densidad ósea y bienestar psicológico.
Además, este tratamiento puede mejorar el metabolismo, favoreciendo un peso saludable y previniendo complicaciones futuras. Lo más importante es que contribuye a que los niños y adolescentes alcancen una estatura más acorde a su potencial genético, fortaleciendo su autoestima y calidad de vida.
Beneficios de la consulta médica con nuestros especialistas
Acudir a una consulta con un endocrinólogo pediatra especializado en crecimiento infantil marca la diferencia entre un tratamiento exitoso y uno riesgoso. En cada visita, evaluamos la historia clínica completa, interpretamos los estudios hormonales y determinamos hasta qué edad se puede inyectar hormonas de crecimiento en función del desarrollo óseo del niño.
Además, acompañamos emocionalmente a las familias durante todo el proceso, resolviendo dudas y ajustando el tratamiento de manera personalizada. La orientación profesional evita diagnósticos erróneos y tratamientos innecesarios, asegurando que cada niño reciba lo que realmente necesita para crecer sano y feliz.

Preguntas frecuentes sobre la hormona de crecimiento
¿Hasta qué edad se puede inyectar hormonas de crecimiento en niños?
Por lo general, hasta que las placas de crecimiento óseo se cierran, entre los 16 y 18 años dependiendo del sexo y la madurez ósea.
¿Qué pasa si se aplica hormona de crecimiento después del cierre de las placas?
No tendrá efecto sobre la estatura y puede generar efectos secundarios indeseables.
¿Cuánto tiempo tarda en verse el efecto del tratamiento con hormona de crecimiento?
Los primeros cambios suelen observarse después de 6 meses, pero el crecimiento óptimo se evalúa anualmente.
¿La hormona de crecimiento es segura?
Sí, cuando se aplica bajo supervisión médica, con dosis personalizadas y controles regulares.
¿Cómo sé si mi hijo necesita hormona de crecimiento?
Debe evaluarlo un endocrinólogo pediatra mediante análisis hormonales, estudios de imagen y seguimiento del crecimiento.
